PREPARACIÓN PARA EL ENTRENAMIENTO
Como cualquier cosa que se
quiera hacer bien, el tiro no escapa a la regla básica
de un correcto entrenamiento. En todo lo relacionado con
tiro, el 80% del tiempo útil es dedicado a la teoría.
La práctica de tiro es la conclusión de una
serie de conocimientos teóricos, que describo mas
abajo, que hace que sea exitosa o rápidamente exitosa.
Es primordial conocer todos los aspectos que conforman el
entorno de nuestra modalidad y pulir cada uno de ellos para
que resulten positivos. Es evidente, que conociendo cada
aspecto de una técnica, podemos analizarla y pulirla
para obtener los mejores resultados y naturalmente, para
resolver algo, hay que ser sincero con uno mismo y aceptar
que uno lo hace mal, informarse y analizar como corregirlo
y poner toda la voluntad y partir de cero en ese punto,
para aprender y realizarlo bien.
Un disparo está formado
de varias partes, relacionadas unas con otras, que a continuación
pasaré a describir con cuidado y profundidad. Se
da por sentado que conoces el Reglamento Internacional de
IPSC, (podes adquirirlo en cualquier Club de Tiro Práctico
afiliado a la IPSC) y la reglamentación del polígono
en el cual te encuentres entrenando.
FORMA DE EMPUÑAR
(Grip)
Uno de los aspectos fundamentales para obtener un buen desempeño
del tirador con un arma, es el grip o empuñe. Una
pistola o revólver que no “cae” bien
en la mano del usuario, perjudicará la precisión
y el control del tiro. El grip es de gran importancia en
el tiro con arma corta, que el tirador debe controlar con
exquisito cuidado. Cuando la mano hábil abraza la
culata, cada dedo debe ir a un determinado sitio y cumplir
exactamente su misión. Una presión demasiado
fuerte, hará aparecer un temblor. Una presión
demasiado débil, hará que el arma se mueva
después de cada disparo. Un buen “empuñamiento”,
te dará seguridad en el primer disparo y el control
de los siguientes. Cualquier movimiento de nuestro cuerpo
será transmitido a los brazos y por consiguiente
al grip, que influirá en la puntería. Si empuñas
mal de entrada, tardaras un buen tiempo en corregir este
error.
Un arma corta debe sentirse
en la mano, como si fuese una prolongación de la
mano del tirador, como si ambos formaran una sola unidad.
Muchos tiradores cambian radicalmente su rendimiento, cuando
logran un adecuado grip. Basta ver las sofisticadas empuñaduras
de las pistolas de competición, con sus formas anatómicas,
donde cada dedo tiene su justo lugar.
La mano y su posición
sobre el arma, tienen una importancia capital. La mano derecha
(si el tirador es diestro), debe empuñar el arma
lo más arriba posible, con la primer falange del
pulgar, doblada hacia abajo, para ejercer un mejor control
y para que sirva de soporte al de la otra mano. El pulgar
y el mayor o medio, rodean la empuñadura, siendo
el punto de contacto más importante del arma. El
índice debe quedar absolutamente libre y sin apoyos,
a no ser sobre el gatillo. El dedo medio y el pulgar, son
los dedos que en realidad sostienen el arma durante el grip,
tomando la culata, “apretándola” contra
la palma de la mano. Los demás dedos acompañan
sin molestar.
Existen varias técnicas
para la colocación de la mano inhábil. La
mano izquierda envuelve a la mano derecha, de forma que
los dedos de ésta descansen sobre los espacios internodales.
El pulgar hábil quedará sobre el inhábil,
o sobre el seguro. Otro método es colocar el pulgar
izquierdo sobre el de la derecha, dispuesto para accionar
palancas y martillos si fuera preciso. Nunca este dedo debe
mantenerse extendido, o detrás de la corredera, porque
al disparar, en un descuido, podremos lesionarnos al interferir
con el movimiento de alguna parte del arma o de la misma
corredera.
La posición que debe
ocupar el dedo índice, de la mano izquierda para
los diestros, también existen varias opciones, de
acuerdo a cada tirador. En principio debe descansar sobre
el espacio que existe entre los dedos índice y medio
de la derecha. Otra ubicación del dedo índice
de la mano inhábil es colocándolo sobre la
parte delantera del guardamonte si el arma es pequeña
o se tienes las manos muy grande, sobre todo en pistolas,
dejándolo en su posición normal cuando se
usan revólveres o colocando dicho dedo debajo del
guardamonte, presionando ligeramente hacia arriba
En algunas ocasiones se ven
tiradores con la mano izquierda colocada debajo de la derecha,
como si se tratara de un punto de apoyo. Esta no es una
forma correcta de empuñar, pues solo servirá
de apoyo y no la de sujetar el arma y su retroceso. Es importante
empuñar el arma con naturalidad, ejerciendo ambas
manos una pequeña presión.
El arma debe ser la extensión
firme del antebrazo. Una vez lograda la misma, eliminando
el quiebre de la muñeca, el arma deberá estar
firme. Se puede hacer una prueba durante los entrenamientos
para verificar la firmeza del grip pidiendo a alguien que
tome el caño del arma, tirando como para quitárnosla
de la mano. Todo error de grip se paga con errores en el
blanco.
FORMA DE APUNTAR
Utilizaremos unos dispositivos que se conocen como mira,
constituidos por el alza y el guión. Apuntar, es
poner en línea o alinear, el ojo del tirador, el
alza, el guión y el blanco y que ésta no se
mueva. En lo fundamental, el tiro se reduce a alinear correctamente
las miras con el blanco y mantenerlas así hasta que
el proyectil haya abandonado el cañón del
arma. La cara, al apuntar, debe permanecer en su posición
normal, sin inclinaciones laterales que producen distorsiones
de imagen e inadecuados enfoques.
Del mismo modo que existe
una variedad inmensa de modelos de armas, podemos encontrar
una variedad de aparatos de puntería o miras. Estas
dos piezas componentes del arma, pueden tener diversas formas
geométricas con la finalidad de lograr la más
perfecta puntería. Así como existen miras
fijas y miras regulables, las cuales pueden graduarse tanto
vertical como horizontalmente, por medio de un tornillo,
en el guión, pero generalmente se encuentra en el
alza, o en ambos.
El primer paso en la formación
de un nuevo tirador, consiste en determinar, cual es el
“ojo maestro” o “director”. Para
ello debemos apuntar con el dedo, a un objeto cercano. Sin
mover el dedo, cerraremos alternativamente cada ojo. La
idea es que el ojo maestro y el dedo queden alineados con
el objetivo, cosa que no ocurrirá con el otro ojo,
pues la línea de mira o puntería, deberá
hacerse, en principio, con un solo ojo. Normalmente, para
quien es diestro, el ojo derecho será el “director”
y para quien es zurdo, el ojo izquierdo. Podemos tener los
dos ojos abiertos, que es lo ideal, pero no todos lo consiguen,
o al menos es lo que dicen. Al principio, cuesta, pero luego
te acostumbras, consiguiendo mayor profundidad del campo
de tiro y ubicar rápidamente los blancos, pero con
apenas uno de ellos se hará puntería.
La imagen, queda desenfocada
al principio, pero con un poco de práctica podrás
superar estos inconvenientes. Los dos ojos abiertos permiten
que la musculatura facial quede completamente relajada,
evitando que al cerrar uno de los ojos y abrir el otro,
provoque pequeños temblores de los párpados.
La forma correcta de “tomar
la puntería”, o correcta alineación
de las miras (alza y guión) con relación al
blanco, consiste en ver primero el alza, luego el guión
y en tercer lugar el blanco, sin bajar la cabeza para buscar
las miras. El punto del guión debe quedar centrado
en la muesca del alza, de manera que veamos huecos iguales,
a ambos lados del mismo y exactamente al ras, en la parte
superior. El punto superior del guión, deberá
estar alineado con la parte superior del alza y debemos
colocarlos justo debajo del blanco.
Supongamos que el centro del
blanco, es un reloj, deberás apuntar a las “6”.
Esto dependerá de la distancia y del tipo de blanco
que utilizaremos. De los tres elementos citados, es muy
importante que la vista se fije en el punto del guión,
que nos indica la dirección del cañón,
luego el alza y por último el blanco, que quedará
desenfocado.
Todos pensarán que
lo correcto es fijar la atención sobre el blanco,
pero cualquier error en la alineación del guión
y el alza, causará una desviación, ya sea
hacia los lados (derecha o izquierda) como en altura, que
aumentará en proporción, cuando más
lejos esté nuestro objetivo. En un arma con miras
no graduables, la única solución es corregir
la puntería “a ojo”.
El conocimiento del arma es
importante para todo tirador. Con miras graduables, la solución
es más simple, pues con algunas vueltas de los tornillos
correspondientes, ajustando o aflojando, se corregirá
los errores, y para ello se requiere experimentación
y práctica, que asegurará excelentes resultados.
Un tiro es preciso, cuando
existe una buena “agrupación”, aunque
esos tiros puede o no estar centrado. Prueba la corrección
de tus disparos y para que las cosas sean más comprensibles
y fáciles de recordar a la hora de calibrar el arma,
explicaré de la siguiente forma:
Que hacer con relación
al Alza (si es graduable)
(TA - BA) Tiro Alto - Bajar el Alza
(TB - SA) Tiro Bajo - Subir el Alza
(TD - AI) Tiro a la Derecha - Alza a la Izquierda
(TI - AD) Tiro a la Izquierda - Alza a la Derecha
Que hacer con relación
al Guión (si es graduable)
(TA - SG) Tiro Alto – Subir el Guión
(TB - BG) Tiro Bajo – Bajar el Guión
(TD - GD) Tiro a la Derecha - Guión a la Derecha
(TI - GI) Tiro a la Izquierda - Guión a la Izquierda
FORMA DE GATILLAR
Toda arma necesite diversos apoyos para su función.
Una de ellas consiste en el sostén y empuñadura
(la mano y su “grip”). El dedo índice
tiene por función, producir el disparo. Durante su
tarea, este dedo no debe tocar nada que no sea el gatillo.
Cualquier roce, implicará movimientos que distorsionarán
la puntería. La forma correcta de apretar el disparador
o gatillo, es apoyando el medio de la primera falange del
dedo índice, o la unión de la primera con
la segunda falange, en la parte media-baja del gatillo,
ejerciendo una presión suave pero continua hacia
atrás, en forma perpendicular, hasta encontrar el
“primer descanso” y luego continuar presionando
hasta que el disparo te “sorprenda”, y no gatillar
de forma compulsiva, lo que haría que el tiro se
desvíe de manera lateral.
Un dedo demasiado introducido
(en la segunda falange) solo lograra una desviación
del disparo de manera lateral (generalmente hacia la izquierda),
mientras que un dedo poco apoyado (punta del dedo) realizará
una fuerza lateral (generalmente hacia la derecha), haciendo
demasiado pesado el movimiento y desviando la alineación
brazo-cañón-blanco.
Practica con la mano entreabierta,
sin empuñar el arma, tratando de mover solamente
el índice. Este importante dedo, debe moverse en
forma independiente, y no moviendo los cinco dedos, como
si estuvieses “ordeñando”, que inevitablemente
desviará la dirección del proyectil.
Un error muy común,
que puede cometer un tirador, es el famoso gatillazo, al
efectuar un movimiento espasmódico, que saque violentamente
de puntería al arma. El gatillazo queda generalmente
disimulado por el retroceso del arma. La mejor manera de
observar, es la de efectuar tiros en “seco”,
protegiendo, si se quiere, la aguja percutora, colocando
un trozo de goma o cuero entre ésta y el martillo.
El tiro en seco tiene la ventaja
de “memorizar” y acostumbrar al dedo índice,
a la presión del gatillo y de corregir los defectos
antes de ir a la práctica de tiro efectivo, con municiones.
Permite lograr una buena posición de tiro, equilibrada
y estática, velocidad de desenfunde y rutina de puntería
sistemática, elimina el “gatillazo” y
da un adecuado “grip”, confianza y solvencia
en el manipuleo del arma.
Las armas, poseen de fábrica,
una determinada presión que se debe ejercer al gatillo
para que se produzca el disparo. En nuestra casa debemos
practicar, para conocer la presión exacta a ejercer,
concentrando toda nuestra atención, ejerciendo una
presión suave, sintiendo el desplazamiento del gatillo,
buscando el “primer descanso”. Una leve presión
más, suave, constante y en progreso, producirá
el disparo, debiendo aprender a determinar cual será
el instante en que se produzca y de ninguna manera pensar
en el momento del disparo.
En cuanto al disparo, no se
trata de pegar un tirón del gatillo, una vez alineado
el blanco, sino que ejercer una presión gradual sobre
el disparador, mientras mantenemos correctamente la puntería.
En caso que notemos que las miras empiezan a moverse, por
cansancio o falta de oxígeno, lo mejor es bajar el
arma, descansar un poco y tomar aire.
FORMA DE DESENFUNDAR
Partiendo con los brazos relajados a los costados de las
piernas, se suben las dos manos en forma paralela y al mismo
tiempo, como si fuese un espejo. Mientras una llega a la
altura de la cintura (mano inhábil), la otra (mano
hábil) a la del arma, empuñando en forma sólida,
lo mas arriba posible y colocando el pulgar al lado de la
palanca del seguro, y el índice a lo largo del guardamonte
(sin meter el dedo en el gatillo). Aunque esto pueda costar
centésimas de segundo, lo que se perdería
en tiempo para tomar el arma en forma sólida, se
aseguraría el control y la puntería del arma.
Cuando el arma esté bien empuñada, se saca
de la funda, dirigiendo ambas manos a la altura del pecho
(a unos 15 cm). En ese momento, la mano inhábil se
cerrará sobre la hábil, se continúan
extendiendo los brazos, se bajará la palanca del
seguro con el pulgar, se meterá el dedo índice
en el gatillo, extendiendo totalmente ambos brazos y alineando
las miras.
Este desenfunde, es un ejercicio
simple, que puede complicar todo. Debemos realizarlo si
es posible, en nuestras casas, frente a un espejo y en cámara
lenta, observando atentamente cuadro a cuadro, no cientos,
sino miles de veces, hasta que esto resulte lo más
natural y que lo hagamos mecánicamente, como cuando
sacamos un bolígrafo, lo acomodamos en la mano y
dirigimos hacia el papel o como cuando realizamos los cambios
de marcha en un vehículo.
CAMBIO DE CARGADOR
Una rápida y suave recarga o cambio de cargador,
reduce el tiempo de acción, permitiendo de esta forma
más tiempo para la realización de tiro. También
es un ejercicio que podemos practicarlo en casa.
Como primera medida y sin
bajar los brazos, saque el dedo del gatillo, luego expulse
el cargador vacío, inclinando levemente la mano,
a la altura de los ojos, hacia la derecha y apretando con
el pulgar hábil, el seguro del retén del cargador.
Al mismo tiempo, la mano inhábil se dirige a la búsqueda
del cargador de repuesto, que lo agarra firmemente, colocando
el dedo índice sobre el borde del cargador, a la
altura de la punta de la primera bala, que servirá
de guía para la introducción del cargador,
que será empujada en el deposito de la pistola, presionándolo
con fuerza, con el “talón” de la palma
de la mano, teniendo particular cuidado de que éste
quede asegurado.
FORMA DE PARARSE
La técnica de tiro adecuada, requiere que el disparo
sea amortiguado su retroceso por algo que lo asimile (brazo,
hombro y parte del tórax). Por supuesto que también
se requiere un sostén general a modo de trípode.
El cuerpo y las piernas, por ser bípode, por lo tanto
inestable, requieren un cuidado especial, ya que el 50%
del éxito dependerá de esto.
La posición de tiro,
o la forma correcta de pararnos, es ubicándonos frente
a los blancos, con los hombros perpendiculares a la dirección
del mismo, con las piernas abiertas, ligeramente mayor que
el ancho de nuestro hombro, de manera que facilite el equilibrio
del conjunto. La posición de pies y piernas es primordial.
Si colocamos los pies muy juntos, no existirá una
buena base y el cuerpo se moverá de un lado al otro.
Lo ideal es ubicar los pies, haciendo de cuenta que son
las manecillas de un reloj, que marcan las 11 y 5.
Cada tipo de prueba tiene
una postura adecuada y dentro de esa adecuación,
cada tirador tiene la suya propia. Tratar de copiar posturas,
salidas, etc., de grandes campeones o hacer caso exacto
a la postura que enseña “el profesor”,
es un grave error que está cometiendo mucha gente.
Observa, mira, estudia, prueba y acaba descubriendo lo que
es bueno para ti. No imites nunca a nadie. Lo tuyo puede
ser mucho mejor, sobre todo para ti.
La posición de los
brazos representa un 20% de éxito durante el tiro,
cumpliendo una función importantísima, que
equivaldría a la estructura de sostén del
arma. Nuestros brazos deben estar estirados “casi”
totalmente al frente, formando un triángulo isósceles,
con nuestro hombro como base. Ya en esa posición,
se flexionarán “ligeramente” las rodillas,
elásticas pero firmes, de manera a permitirnos cualquier
cambio de posición rápida o brusca y la espalda
se curva ligeramente hacia adelante, obligando a la cabeza
a “meterse” entre los hombros. Lo fundamental
en la posición del cuerpo, es el equilibrio estable
que debe tener, lo cual requiere que el peso de nuestro
cuerpo, quede en el centro de nuestros pies. Como en la
mayoría de los deportes de precisión, “la
mala posición, produce altos fallos”.
Evidentemente, esta es la
teoría. La práctica varía según
la persona, cambiando o adoptando la más cómoda
y sin forzar, dentro de la técnica que el cuerpo
te pida.
La postura es importantísima,
más aun, si tenemos en cuenta que el tiro en movimiento,
prácticamente no existe, y solo se los ve en películas,
donde el héroe dispara mientras efectúa un
rodillo o “vuelta carnéra”. Intentar
enhebrar una aguja caminando, escribir caminando, beber
caminando... En tiro, podrás “jugar”
haciendo fuego caminando, pero no pretendas acertar en el
blanco siempre, aunque algunos pueden, que los hagan. Otro
mito, es el disparo tipo cowboy, quebrando la muñeca.
En Tiro Práctico, el antebrazo y la muñeca,
forman un cuerpo monolítico, que no se debe romper.
Se apunta con el brazo entero, como si señalásemos
con él la dirección del blanco.
En caso que debamos desplazar
la dirección del arma a varios blancos, desde un
mismo punto, lo haremos girando la cintura, al igual que
un periscopio de un submarino. Lo primero que se mira, es
el blanco, luego se desplaza el arma, que entra en puntería
rápidamente.
Con el inicio de la era del
tiro con dos manos, se ha abierto un nuevo y atractivo panorama
para el deportista. Han surgido dos técnicas, a saber:
el método Weaver o Isométrico y el método
Isoscélico, que pasaré a describirte para
obtener de ellas el más óptimo rendimiento.
Método Weaver o Fuerza
Isométrica: La base fundamental de este método,
consiste en el equilibrio dinámico de fuerza, que
se establece entre el brazo que empuña el arma, y
que empuja ésta hacia adelante y el otro, de apoyo,
que lo hace hacia atrás. El tirador debe enfrentarse
al blanco, totalmente erguido y un poco ladeado hacia la
derecha, (si es diestro) manteniendo el pie izquierdo algo
adelantado, con relación al derecho. Los brazos deben
estar algo flexionados y tensos, empujando el derecho, hacia
adelante, y el izquierdo hacia atrás, algo más
doblado, manteniendo el codo izquierdo hacia adentro, pudiendo
inclusive apoyarlo sobre el pectoral, formando un bloque
con éste, mientras que el brazo derecho, permanecerá
casi estirado, manteniendo ambas manos con cierta tensión
para mantener el arma a la altura de la vista y haciendo
puntería.
Es innegable que esta postura
es difícil y anti natural y por eso es necesario
entrenarla insistentemente para dominarla. Una pequeña
variante de este método, es el de extender totalmente
el brazo que empuña el arma, haciendo de él
una especie de culata de arma larga, dando mayor rigidez
al sistema de fuerzas actuantes y una mayor precisión
en disparos aislados y muy precisos, ya que se aleja el
ojo de las miras, que al empequeñecerse, darán
una mayor precisión al encuadrar mejor el blanco,
pero restando velocidad.
Método Isoscélico
o Posición Pantera: Su denominación proviene
de la figura que forman los brazos con los hombros, que
es la de un triángulo isósceles. El tirador
debe encarar el blanco totalmente de frente y con las piernas
ligeramente abiertas para estabilizar mejor el cuerpo. Esta
postura podríamos considerar como, más de
soporte del arma, que de sujeción, o dicho de otra
manera, un equilibrio estático en vez de dinámico,
como es el método Weaver. Este método ya lo
conoces, de la explicación de Forma de Pararse.
FORMA DE ACOSTARSE
En casi toda competencia existe la modalidad de Cuerpo a
Tierra. Para ello, hay dos técnicas recomendadas
para lograr la posición correcta, que parte de la
posición de parado.
Standard o de frente: Consiste
en ubicarse de frente o perpendicular al blanco. Se doblan
las rodillas hasta apoyarse en el suelo. Suponiendo que
el tirador sea diestro, la mano derecha con el arma paralela
al suelo, apuntando de frente, (al blanco) el dedo fuera
del gatillo. La mano izquierda, se extiende lo más
lejos posible hacia el frente, para soportar el peso del
cuerpo en la caída. Acostado sobre el pecho y con
las piernas ligeramente abiertas, estiradas, rígidas,
y apoyados sobre la punta de los dedos, de forma de mantener
el equilibrio o el balanceo del cuerpo durante el retroceso
del arma. Las manos a la altura necesaria como para poder
encarar las miras, apoyados sobre el codo y la cabeza ligeramente
levantada para ver correctamente las miras.
Roll-Over o de lado: Se inicia
con el cuerpo en un ángulo de 30º con respecto
al blanco (la mano conque se dispara, es la que estará
mas alejada del blanco) por lo tanto, el cuerpo quedará
en diagonal al objetivo. Suponiendo que el tirador sea diestro,
con relación a la esfera de un reloj, el blanco,
será las 12 y nuestro cuerpo tomara la dirección
de las 2.
Al igual que en el método
anterior, se doblan las rodillas hasta apoyarse en el suelo.
La mano que empuña el arma apuntando de frente, (al
blanco) el dedo fuera del gatillo. La otra mano, se extiende
lo más lejos posible hacia el frente, para soportar
el peso del cuerpo en la caída.
Una vez acostado en el suelo,
la mano con el arma (supongamos que sea la derecha) quedará
totalmente extendida, como así también la
pierna del mismo lado. La otra mano acompañará
el empuñe del arma. El otro pie se doblará
o cruzará sobre la pierna derecha a la altura del
tobillo o de la rodilla, dando mayor estabilidad al cuerpo.
El cuerpo debe girarse hacia
la derecha sobre el hombro, quedando el brazo extendido
y apoyando la mejilla sobre el hombro derecho, haciendo
de cuenta que el mismo se transforma en una culata de arma
larga, dando un firme control del retroceso del arma.
Generalmente estas dos posiciones
se adoptan luego de un desplazamiento, por lo tanto, mientras
se corre en esa dirección, colocar el seguro del
arma y por supuesto el dedo fuera del gatillo. Una vez acomodado
en el suelo, se baja el seguro y se coloca el dedo dentro
del guardamonte para comenzar la secuencia de disparo.
Algo que debes tener en cuenta
en estas posiciones de acostado, es que los anteojos de
protección deben estar colocados correctamente, apoyados
sobre el puente de la nariz y si es posible, atados por
atrás de la cabeza, ya que al tirarse al suelo, estos
suelen deslizarse un poco hacia adelante, produciendo una
visión borrosa o distorsionada. También tener
en cuenta los protectores de oídos, para que no se
caigan y de preferencia, no utilizar gorra o colocar la
visera hacia atrás.
MANO HÁBIL,
MANO INHÁBIL
Para algunos, constituye un “problemón”
disparar con una sola mano, a pesar de que la mayoría
de los que han disparado por primera vez, lo hicieron con
una sola mano. El único problema que habría
que solucionar, es lo relacionado a la colocación
de la mano que no se utiliza y para que no quede colgada
por ahí, sin saber “donde ponerla”. Lo
recomendado, en Tiro Práctico, para evitar esta incomodidad,
es situar la otra mano, abierta o cerrada, sobre el pecho,
como si estuvieras atajando o presionando, para así
formar una masa que logre aminorar el impacto del retroceso
del arma y el cuerpo de frente al blanco.
Al disparar con mano inhábil
o débil, adoptarás la misma posición
que con la hábil, solo que sujetando con mayor firmeza,
pues no tenemos la misma fuerza que con la hábil
y a causa de ello, la pistola suele “encasquillarse”,
por la inadecuada sujeción del arma y el fuerte retroceso.
Con el cuerpo de frente al
blanco, el brazo de la mano inhábil, debe estar casi
en ángulo recto al hombro, de tal modo que los músculos
del brazo estén tensos, y sin doblar ni desviar la
dirección de la muñeca. Algunos tiradores
recomiendan inclinar levemente el arma (45°). De esa
forma se absorberá el efecto del retroceso e inmediatamente
se puede volver a disparar. Ambos pies en la misma dirección,
ligeramente abiertos, las rodillas flexionadas, permitiendo
que el centro de gravedad esté en el medio, como
si se estuviera galopando. Toda esta explicación,
es con relación a la modalidad de Tiro Práctico.
Como ves, el disparar con
la mano débil, constituye un problema para muchos
tiradores en Tiro Práctico. Se deben realizar ejercicios
de fortalecimiento de los músculos de esa mano, tanto
de los dedos que empuñaran el arma, del dedo que
apretará el gatillo, de la muñeca, el brazo
y antebrazo, tendiendo a minimizar los escollos que se presenten.
ENTRENAMIENTO FÍSICO
Como cualquier cosa que se quiere hacer bien, necesitas
de un correcto entrenamiento, con voluntad y dedicación.
El peso del arma que sostienen
los músculos del cuerpo, es relativamente chico.
Pero el tiro, y la consecuente puntería continua
del arma, cansa. Es así que se verán afectados
los músculos de los miembros, en mayor o menor medida.
Por eso es importantísimo el entrenamiento físico,
el fortalecimiento de esos músculos, porque tirando
solamente, no se obtiene el tono muscular, la potencia y
resistencia adecuada. El estado físico y psicológico
y por supuesto el continuo entrenamiento, garantiza el éxito,
realizando sencillos ejercicios que te otorgarán
firmeza muscular, y otros que te darán elasticidad.
El mayor esfuerzo, debe concentrarse
en fortalecer los dedos para el “grip”, la muñeca
y el brazo, y creo que no hay mejor ejercicio para esto,
como el tener una pelotita de goma en la palma de la mano,
y apretarla con todos los dedos de la mano en forma rítmica
y constante. No hace falta levantar pesas para ser un buen
tirador, pero si, ser metódico en tus hábitos
alimentarios y controlar “ciertos vicios”. Hay
ejercicios sencillos que te otorgarán firmeza muscular
y otros de elongación, que te darán elasticidad.
El correr, nadar, aeróbicos u otros ejercicios integrales,
te ayudaran a mejorar tu capacidad personal, resultando
éstos, beneficioso en la práctica de tiro.
Unas piernas con buen tono
muscular, van a ayudarnos a lograr una postura estable,
sin oscilaciones, sin cansancio. Preparar las piernas es
fácil y casi no precisa de una dedicación
intencionada para realizarla. Basta con subir escaleras,
andar en bicicleta, pasear con buen ritmo o correr unas
distancias que no maten a nadie.
Aunque con lo dicho para las
piernas, ya mejoramos un poco el tronco y la cintura, conviene
realizar ejercicios propios para esta parte del cuerpo,
como flexiones frontales, giros laterales con los brazos
abiertos, ejercicios abdominales y torsiones laterales de
la cintura.
Un mínimo de ejercicios
con los brazos, los hombros y ejercicios respiratorios forzados,
nos darán por sí mismos una considerable mejora.
Es interesante dedicar un
cierto tiempo, cada día, a fortalecer la musculatura
del cuello, con ejercicios de rotación y lateralización,
para que la musculatura que sujeta, mantiene y mueve la
cabeza, esté fuerte y así evitemos tortícolis,
dolores de cervicales y demás molestias.
Las manos, con un poco de
ejercicios diarios, mediante una pelota, pinzas de presión,
nos dará una capacidad de sujeción del arma.
Una muñeca firme, consecuencia directa de este tipo
de ejercicio, harán que el apoyo del arma sobre la
palma de la mano, sea firme, sin espasmos o movimientos
laterales
MISCELÁNEAS
El Tiro Práctico exige precisión y por lo
tanto puntaje. Tendrás más o menos tiempo,
mayores o menores calibres, cortas o largas distancia y
diferentes tipos de blancos. Pero siempre el tirador estará
en un lugar habilitado para esa clase de tiro y regirán
diversas normas o reglamentaciones, además sentirás
“placer” por el tiro. En Tiro Práctico
se siente la emoción del “combate”, con
la diferencia de que el “enemigo” no nos hace
fuego. Es una especie de combate de fantasía. También
hay normas, armas y calibres determinados, blancos, posiciones
y distancias con actitudes iniciales del tirador, ideales
e irreales.
Familiarizarte con el arma
que utilizarás para competir, es un punto clave para
una buena preparación, e indiscutible primer paso.
El arma debe ser de buena calidad y estar en perfectas condiciones,
de lo contrario, nuestra sesión de tiro se convertirá
en una permanente frustración. Tenemos que conocer
profundamente nuestra arma, detalles de su manejo, grado
de precisión con relación a los desvíos
en la puntería, forma de desarmar, realizar mantenimiento
y limpieza después de cada sesión de tiro,
todo lo relacionado a la seguridad, etc., lo que nos dará
mayor confianza.
Comienza con cargas suaves
y con un solo blanco a corta distancia (10 m), que te ayudarán
a tomar confianza en los primeros disparos, practicando
en cámara lenta, desenfunde y un disparo (acertando
la Zona “A”). Este es un ejercicio simple, que
puede complicarlo todo, cuando no se realiza correctamente,
principalmente si el agarre o el mal empuñado del
arma (grip) no fuere el adecuado. No te olvides, que te
ayuda mucho el control del gatillo y la memoria del agarre
de la pistola.
El tiempo, “en segundos”,
de un desenfunde y el primer tiro, debería oscilar,
al principio de la práctica, entre 2.00 y 2.50, para
luego ir de 1.80 a 1.60 segundos, y si es posible, hasta
descender a 1.00 segundo, para desenfundar y realizar el
primer disparo. La velocidad es precisa, pero la precisión
es divina. Los mejores tiradores del mundo pueden realizar
un disparo (acertando el blanco en la zona “A”)
en 0.70 segundos, a una distancia de 10m.
Lo que se necesita para el
adiestramiento, se encuentra generalmente en un campo de
entrenamiento, que cuente con todo lo necesario como para
realizar un entrenamiento profundo en este deporte. Si fuera
posible, practicar día de por medio, el rendimiento
seria óptimo, pero al principio, solo un ejercicio
por día. Recuerda también que un arma que
funciona defectuosamente, interrumpe la concentración.
Una vez que hayas adquirido
cierta confianza (90% de los aciertos en la Zona “A”)
comenzar a practicar el “doble tap” o sean,
dos tiros seguidos al mismo blanco, al principio en forma
lenta, para luego ir aumentando la velocidad.
A continuación, practicar
con dos blancos, con dos tiros cada uno, siempre a 10 m,
para luego ir aumentando la velocidad y alejándolos
paulatinamente (no más de 25 m).
Armar las pistas, distribuyendo
convenientemente tambores, barricadas, blancos de cartón
(bruselas) y los metálicos (Pepper Popper y platos).
El diseño puede ser al azar o seguir los diseños
de pruebas anteriores. Esto es un entrenamiento profesional,
con variación de las etapas como si fuera un torneo.
Cualquier situación que pueda darse en la realidad,
puede ser reproducida en los entrenamientos.
Para este tipo de prácticas,
no es necesario poblar de blancos el campo. Es suficiente
con armar tres o cuatro pistas fijas de 6 a 8 tiros cada
uno (3 a 4 blancos), entrenando de esta forma tres o cuatro
etapas con diferentes dificultades, para luego unirlas en
una sola etapa con desplazamiento.
La distribución del
dinero destinado al deporte debe recaer en las municiones
y por consiguiente al entrenamiento, y no solo efectuando
50 o 100 disparos a uno o dos blancos, (targets o bruselas).
Hay que practicar variedad. Jamás repitas un ejercicio
que dominas. Las distancias y las dificultades de los blancos
deberían ir creciendo permanentemente, hasta que
sobre esos mismos blancos se adopten verdaderas situaciones
incómodas del cuerpo.
Deberías tratar de
reproducir en el entrenamiento, aquello en donde entiendas
que estás más flojo. No pierdas tu tiempo
disparando de frente a tres o cuatro blancos, sin ninguna
dificultad de disparo. Esto ya no se da en los torneos.
Recuerda que en este deporte, se practica disparando a través
de puertas, ventanas (altas y bajas), con mano hábil,
inhábil y con las dos manos, por lo que estas instancias,
así como otras tales como de rodillas, cuerpo a tierra
y ejercicios de precisión, se imponen.
No hay que olvidar los desplazamientos
en difíciles condiciones, además de practicar
la recarga o cambio de cargadores, que es una situación
de riesgo inminente para el tirador inexperto y donde se
pierde la mayor parte del tiempo. Esto también puedes
practicarlo en tu casa, (sin municiones) y sin necesidad
de ir a un polígono. Así como el desenfunde
rápido, el tiro en seco es el mejor ejercicio conocido
para eliminar el “gatillazo”.
Unos 200 o 300 disparos por
sesión, son suficientes, con una frecuencia de dos
o tres veces por semana, como para “entrar en calor”.
Este no es un número al azar, sino que responde a
las posibilidades humanas de concentración productiva.
De esta forma se adquiere un mayor conocimiento del arma,
agarre y retroceso, sumado a la sensibilidad del gatillo,
precisión y velocidad.
El entrenamiento con un mismo
tipo de munición es de suma importancia. Sería
mucho más beneficioso para un deportista, una vez
que su arma se encuentre en perfectas condiciones, gastar
dinero en balas y no en cambiar el arma en pos de una mejoría.
Esto último podes hacerlo cuando ya tengas al menos
unos 20.000 disparos realizados con la misma arma.
Para que tengas una idea,
un tirador de “cierto nivel”, consume más
de 100.000 cartuchos por año. Para facilitarte un
calculo aproximado: unos 8.000 al mes, 2.000 a la semana,
300 por día. Esto es el 50% de su entrenamiento práctico,
el resto lo hacen en su casa, buscando técnicas,
por supuesto, sin agujerear las paredes. Finalmente, tomá
aire, y conque realices un poco más del 10%, llevando
un control de estas municiones, podes realizar un buen entrenamiento,
que comenzará a dar sus primeros frutos, antes de
completar el año de práctica.
Efectuando estos ejercicios,
“posiblemente” no te conviertas en un profesional,
pero sí te ayudarán a alcanzar unos niveles
que nunca te hubieras imaginado. Es importante que en dichos
entrenamientos, vayas acompañado de uno o dos “compañeros
de fatiga”, pues se animarán y corregirán
mutuamente los defectos que observen, pudiendo ahorrar medio
segundo en un ejercicio. Además, el ir solo, aburre,
y las municiones duran poco y se disparan sin ganas. Mucha
gente cree que disparar bien equivale a disparar mucho.
“Apretar
el gatillo lo hace cualquiera.
Disparar bien, quien se entrena”.
Con respecto a la pregunta
que generalmente nos hacemos, de que si es más importante,
la velocidad o la precisión, te diré que,
es un dilema difícil de contestar, pero saquen Uds.
mismos sus conclusiones: La velocidad es preciosa, pero
la precisión es soberana. El tiro es una cuestión
de paciencia y de ninguna manera hay que compensar la falta
de puntería, con la velocidad de fuego. La velocidad
es consecuencia de la práctica, en forma lenta y
precisa.