REGLAS PARA EL USO
SEGURO DE UN ARMA DE FUEGO
El manipuleo seguro de armas
de fuego requiere entrenamiento especializado, disciplina
y cuidado. Las armas, por naturaleza son instrumentos mortíferos.
Muerte accidental o serios accidentes pueden resultar si
son manipuladas inapropiadamente o sin cuidado. Reitero
que hay dos razones fundamentales para que ello ocurra:
irresponsabilidad en el manipuleo y desconocimiento.
Las armas de fuego, raras
veces causan accidentes. Los accidentes casi siempre son
causados por una falta de atención a las reglas básicas
de seguridad. Por esta razón, las reglas del seguro
manipuleo de armas de fuego, se deben repetir a menudo.
Memoriza los principios básicos de la seguridad con
armas de fuego, hasta que estas se conviertan en un hábito
que nunca te olvides.
Una persona en posesión
de un arma de fuego, tiene la responsabilidad a tiempo completo.
Debe saber como tener, guardar y manipular un arma en una
forma segura y debe siempre tomar las precauciones necesarias.
Esta responsabilidad es tuya únicamente y no puede
ser pasada a terceros.
Ninguna arma es a prueba de
accidentes. Un arma es solo un mecanismo, sin juicio propio.
Solo responde a tus acciones, sean inteligentes o equivocadas.
El único dispositivo de seguridad es la mente del
tirador juicioso que nunca olvida. Un momento de falta de
atención o cuidado, puede producir una tragedia permanente.
Para un tirador que concurre
a un polígono y aprende alguna de las modalidades
de esta disciplina deportiva, puede parecerle contradictorio,
ya que allí es donde aprendemos que debemos apuntar
el arma, siempre hacia adelante o sea hacia el parabalas
o talud de tierra y nunca hacia otro lado, ya sea que le
estemos manipulando o apuntando para dispararla, pues, en
caso de producirse un disparo accidental, no haya posibilidad
de lesión a terceros, y el dedo siempre fuera del
gatillo.
Si esto lo trasladamos a la
vida real, en situaciones en la que tengamos que hacer uso
de nuestra arma para defendernos o repeler una agresión
en un lugar público, no podremos desplazarnos nunca
con el arma apuntada hacia ningún lado que no sea
hacia arriba.
Al extraer el arma, ya sea
de la funda, del ropero o del maletín, el cañón
debe ser dirigido de tal forma que "no barra"
en su recorrido a ninguna persona.
Las normas de seguridad varían
en función de la situación, pero en el caso
especifico de un polígono o campo de tiro, nos desplazaremos
con el arma apuntando hacia él o los blancos, y con
el dedo fuera del arco del guardamonte (gatillos). Estas
dos premisas, dedo y dirección, son fundamentales
en cualquier polígono.
Las películas del cine
o de la televisión, suelen ser un excelente ejemplo
de lo que "no se debe hacer". Lo mismo ocurre
en la vida real, cuando se ve a los guardias de seguridad
en un banco o en vehículos transportadores de caudales,
a guardias militares o policiales, que "panchamente",
con el dedo en el gatillo, barren con la boca de sus armas,
en dirección de la gente que pasa.
Jamás suplante municiones
de un calibre por otra de otro calibre "parecido".
Existen armas europeas de calibre parecido al 9 mm Parabellum,
Luger o 9x19, pero que no son intercambiables, como son
las de 9 mm Glisenti, 9 mm Largo, 9 mm Browning, 9 mm Bergman,
etc. También el uso de municiones militares para
ametralladoras 9 mm, han provocado infinidad de accidentes.
Lo mismo ocurre si utilizamos una bala .357 en un revólver
.38.
Volviendo al 9x19, diremos
que esta denominación proviene del diámetro
de su proyectil (9 mm) y el largo de su vaina (19 mm).
Entre los calibres más
populares, específicamente para Tiro Práctico
en nuestro país, se ubica sin duda alguna, el 9 mm
Para, el 10 mm Auto, el .40 S&W, considerado "el
calibre del futuro", o el .45 ACP, en pistolas, y el
.38 Special, .357 Mágnum, y el .45 ACP entre los
revólveres. No olvide que .38, .357, ..40 y .45,
son medidas o calibres dadas en pulgadas.
Las estadísticas demuestran
que un alto porcentaje de los accidentes con armas de fuego,
se producen con armas cortas, debido a que son herramientas
que se utilizan con la mano, y resulta fácil apuntar
en cualquier dirección. Los accidentes no son frutos
de la casualidad, sino por el mal uso, manipuleo o desconocimiento
de lo que se tiene en la mano. Es fundamental que conozca
el funcionamiento mecánico del arma con la que disparamos
(sistema de seguridad, tipo de cierre, sistema de expulsión
e ignición con el cartucho, etc.) Muchas marcas y
modelos de armas, pueden parecer similares. Estudie el manual
de su arma, edúquese completamente con las características
y operación en particular, antes de intentar manipularla.
No permita que otros manejen su arma, antes de que ellos
también se hayan educado. Su conocimiento puede evitar
accidentes y las medidas de seguridad deben ser un hábito.
Los americanos, fanáticos
de las estadísticas, señalan que de 70.000
personas fallecidas en un periodo de tiempo por causas diversas,
50.000 fueron por accidentes de tránsito, 1.000 por
accidentes aéreos y 500 por accidentes con armas
de fuego. Como se puede observar por estas estadísticas,
el manipuleo de armas no es inseguro. Se trata solamente
del descuido, la irresponsabilidad o el desconocimiento
de cada operador.
Por todo lo dicho, volvemos
a reiterar que, todo miembro responsable de una familia
que posea un arma de defensa, debe estar en condiciones
de saber utilizarlas si necesario fuere. Enseñe a
todos los miembros de su familia, incluso a sus hijos. Si
tiene un arma, no la oculte. Enséñele que
con ella no se juega, "porque es capaz de provocar
la muerte". No les infunda miedo, pero si, el necesario
respeto y disciplina. Deben conocer su manejo y medidas
de seguridad, evitando la curiosidad y el misterio de que
ellos mismos quieran develar, cuando Ud no esté en
casa. Lógicamente, según la edad y carácter
de nuestros hijos, evaluaremos cuando están en condiciones
de aprender y asumir esta responsabilidad, para evitar lamentables
accidentes en la casa.
Para garantizar la
seguridad de los tiradores y espectadores, el cumplimiento
de las reglas de seguridad en un polígono, son rígidas.
Recuerde que Ud. es
el único responsable por:
- Descarga accidental del arma.
- Uso negligente o criminal con su arma.
- Descuido en el mantenimiento y limpieza.
- Municiones mal recargadas o defectuosas.
- Manejo impropio o sin cuidado de su arma.
- Modificaciones no autorizadas por el fabricante.
- Corrosión del arma o de munición que ésta
cargue.
- Otras influencias lejanas a su inmediato control (niños,
empleada, etc.)
Esperamos que estos consejos
les sirvan para aumentar el respeto hacia las armas y no
para alimentar el miedo enfermizo, producto de la ignorancia
hacia las mismas.
"Hay
que perderle el miedo y no el respeto".