NORMAS DE SEGURIDAD
Existen normas básicas
de seguridad que deben observar rigurosamente, ya que de
ello depende la posibilidad de seria lesión hacia
terceros, o hacia nosotros mismos, incluida la muerte por
accidente. La idea de estas líneas es la de salvaguardar
el tesoro más valioso del ser humano: la vida
No solamente los chimpancés
son peligrosos con un arma.
Hay dos razones fundamentales
para que los accidentes ocurran: Irresponsabilidad en el
manipuleo y desconocimiento. La Irresponsabilidad puede
darse no solamente en individuos neófitos en la materia.
Es sabido que existen personas muy diestras en el manejo
de un arma, pero que son totalmente irresponsables en el
trato con la misma. Generalmente hay personas que desconocen
totalmente un arma de fuego, pero como las mismas siempre
despiertan interés, aunque sea para tocarlas, ya
tenemos el cóctel perfecto, que mezclado adecuadamente,
se puede convertir en un irremediable accidente.
El tener un arma en casa,
es un hecho que afecta a todos los habitantes del hogar,
por lo que todos y cada uno, debe saber donde está,
como funciona y su manipuleo. Es imprescindible que nuestros
hijos sepan como funciona, sus efectos y las consecuencias
fatales que podría traer aparejado el hecho de considerar
un arma como un juguete. Un arma es una constante fuente
de curiosidad para los niños y jóvenes, y
hasta en algunos hogares, se descarta la sola mención
de ellas. Los niños se ven influenciados por la televisión,
perdiéndoles el respeto a sus eventuales y peligrosos
efectos.
Lo prohibido y oculto
"pica" e incentiva la curiosidad.
En el hogar, todos tienen
que conocer y saber como se "maneja" un arma,
educando y enseñando a nuestras esposas e hijos,
lo peligroso que puede ser si no se la trata adecuadamente.
Todos debemos saber cuales son sus efectos, como manipular,
que hacer con un arma, donde se encuentra, y en que condiciones
están. Solo eso, nos puede salvar la vida, al evitar
accidentes. Tener un arma en la casa, no es peligroso si
se inculca el respeto hacia ellas. Un niño a partir
de los 8 años, ya está en condiciones intelectuales
de aprender lo que su padre le explique al respecto, con
la posibilidad de que a los diez, desee iniciarse en el
tiro competitivo.
Aunque les parezca mentira,
la probabilidad de accidentarnos con un arma, es superior
a la de usarla para defendernos, y esto es norma tanto para
los principiantes como para los que creemos tener alguna
experiencia con ellas.
"Las armas no son en
si mismas peligrosas, sino en manos de los hombres que las
detentan, fuera de las normas de seguridad".
Su adecuado empleo depende
al final de la historia, el éxito o la tragedia.
Indudablemente las armas pueden ser un vehículo de
la violencia, pero no representa la violencia en sí
misma.
Al igual que cualquier otra
herramienta, el manejo de un arma necesita, por parte del
usuario, un mínimo de dedicación y capacitación.
Existen personas que poseen conocimiento en el uso de un
determinado tipo de armas y al enfrentarse a un nuevo material,
suponen que su experiencia es valida. Nuestras armas deben
ser conocidas hasta en sus más sutiles detalles.
Las normas de seguridad pueden
diferir de una situación a otra, de un ambiente a
otro, de un lugar cerrado, a un espacio abierto, de un polígono,
a una situación real, en la vía publica. Hay
que tener siempre presente alguna de estas normas, dependiendo
el terreno en que se encuentre, como por ejemplo:
En cacerías, evita
disparar a un blanco, sin estar seguro que sea el animal
buscado. Evita disparar sobre espejos de agua, ya que los
proyectiles suelen rebotar contra ellos. Nunca dispares
hacia tus costados, donde se desplazan tus compañeros.
No apoyes la boca del cañón de tu arma contra
el piso, ya que la obstrucción con tierra o barro
provocara la explosión del mismo cuando dispares.
Seria una buena costumbre, si portáramos nuestros
rifles sin bala en la recámara, hasta haber hecho
la aproximación a la presa y en el caso de las escopetas,
es buena costumbre, dejarla abierta luego de abatir una
presa.
En Portación, con el
auge del Tiro Práctico, se ha diseminado una serie
de portadores "kamikaze", que con martillo montado
y seguro colocado, parecen desconocer las situaciones de
lucha cuerpo a cuerpo que puede involucrar un combate defensivo,
con la posibilidad de enganches, golpes, etc. El personal
de una de las Agencias de Inteligencia más famosa
del mundo, portan sus armas cortas, sin bala en la recámara,
con lo cual se eliminan los accidentes.
En Polígonos, cada
uno tiene sus normas, aunque en general son semejantes,
porque lo que se busca es que no haya accidentes. Debe existir
una sola "línea de tiro". No realices movimientos
con el brazo que sostiene el arma. Debe ser norma, mantener
la boca del cañón "hacia los blancos"
y con el dedo "fuera del gatillo" o guardamonte.
Nunca cargues el arma si no estás ya ubicado en la
línea de tiro y después de realizar los disparos
necesarios, antes de abandonar la línea de tiro,
el arma debe descargarse, sacar el cargador y bajar el martillo
(martillando), antes de enfundar en la cartuchera o apoyarla
en algún sitio y jamás, por ningún
motivo, debe girarse con el arma en la mano, apuntando hacia
otros tiradores.
Con Terceros, jamás
se debe entregar a otro, un arma cargada. No se debe jugar
ni amenazar en broma a nadie, "ni siquiera con el arma
descargada". Toda arma debe tratarse como si estuviera
cargada y lista para disparar.
La seguridad es constantemente
recordada en los clubes o polígonos de tiro. La seguridad
en el manejo de las armas es una cuestión de responsabilidad
personal y auto control, dos de las cualidades en las se
pone énfasis en cualquiera de las modalidades de
Tiro Deportivo.
Los Clubes sirven a sus comunidades
enseñando en Clínicas de Seguridad en Armas
y organizando torneos donde los tiradores puedan desarrollar
sus capacidades de seguridad en acción y que al mismo
tiempo los divierta.
"Las
armas las carga el diablo... Y las descargan los idiotas"