ELEMENTOS
DE LIMPIEZA
Una de las principales premisas
para garantizar el buen funcionamiento del arma (y de los
cargadores), es asegurar la limpieza y buen funcionamiento
de las mismas. Una vez que ésta ha sido disparada
(no importa la cantidad de tiros), se debe proceder a su
limpieza lo antes posible y "no dejar para mañana",
pues uno de los grandes enemigos de las armas, es sin duda
el oxido, provocado principalmente por la pólvora,
por el manoseo, la humedad ambiente, etc. Lógicamente,
lo primero que hay que comprobar, antes de iniciar la limpieza
de la misma, es corroborar que no esté cargada, y
no hay ningún cartucho en la recámara. Esta
operación la realizaremos siempre que sea posible,
a solas, a fin de evitar distracciones que podrían
resultar peligrosas.
El arma es un mecanismo o
conjunto de piezas vinculadas entre sí, cuyo objetivo
es el de impulsar un proyectil. Como todo mecanismo, sometido
a severos esfuerzos mecánicos y agresivos ataques
químicos, requiere de un permanente mantenimiento,
excelente limpieza y adecuada lubricación. Lo menos
que tienes que hacer con ellas es cuidarlas y protegerlas
de los agentes que la puedan deteriorar, procurando tener
permanentemente en condiciones de uso. El descuido, el olvido
o cualquier otra causa por un largo periodo, será
motivo de deterioro e imposibilidad de buen funcionamiento.
El arma debe responder siempre
con absoluta seguridad en situaciones límites. Debe
estar en impecables condiciones, principalmente sin rastros
de oxido. El tirador espera de su arma, el máximo
de perfomance que ésta puede brindarle, tomando en
cuenta los innumerables elementos que atentan contra un
arma de fuego, (a veces, el mismo propietario) y que podamos
eliminar o inhibiendo su efecto perjudicial, previniendo
con una adecuada limpieza, protección y lubricación.
Estos elementos son:
- Depósito de cobre, plomo y plástico en el
cañón.
- Residuos resultantes de la combustión de la pólvora
en el cañón.
- Humedad ambiente, agua, polvo, etc.
- Oxido o corrosión
- Picaduras en el cañón
- Engranaduras o atascamiento.
La limpieza, protección
y lubricación de nuestras armas, es una tarea demasiado
comprometida para confiarlas a terceros. Debe tratar de
hacerla el propio usuario con los elementos más adecuados,
disponibles en el mercado y lo más rápido
posible, luego de su uso. Es la mejor manera de asegurarse
de no tener sorpresas desagradables, la máxima perfomance
del arma y preservarla por muchos años. Además,
después de ser manoseada para mostrársela
a algún amigo, debe ser repasada con una franela
o trapo apenas humedecido con aceite para armas o silicona,
que debe tener siempre a mano y guardarlas en un lugar seco,
preferentemente envuelto en un trapo seco de algodón
o papel limpio, en su caja original o cualquier otra caja
seca de madera o cartón y no dejarlas sin protección,
"a la deriva", encima del ropero, dentro de bolsas
plásticas.
Si el arma será guardada
por mucho tiempo, conviene tomar las medidas correspondientes
de protección, pasándole por su interior y
exterior, vaselina, aceite o grasa, especial para armas.
A continuación describiremos
alguno de los elementos que disponemos para la adecuada
limpieza, protección y lubricación:
La Baqueta, debe ser resistente
y girar suavemente, para que haya buena limpieza. La suavidad
del giro es muy importante, ya que el cepillo debe girar
dentro del cañón, siguiendo las estrías
del mismo, para que los alambres de los cepillos lleguen
a friccionar los intersticios o rincones formados por la
estría y el valle del cañón, allí
donde se alojan los restos de proyectil y de pólvora.
El Cepillo, debe ser el adecuado
al calibre. Nunca se debe usar un mismo cepillo, para limpiar
armas de diferentes calibres, aunque estos sean próximos.
Los cepillos son construidos con un sobre diámetro,
para que exista una adecuada fricción con el cañón
y así, en presencia del solvente adecuado, remover
de las paredes y de los poros o micro poros del cañón,
los restos de proyectil y de pólvora. El material
de los cepillos pueden ser de cerda, nylon, bronce fosforado,
acero inoxidable, etc. Los de cerda y nylon no son los recomendados,
por no garantizar una enérgica ficción y al
corto plazo, ablandado y deteriorado por los solventes.
El de acero inoxidable, debe ser usado con mucha precaución
y en la menor cantidad de oportunidades posibles. El cepillo
más recomendado es el de bronce fosforoso, de menor
dureza que el material del cañón y por lo
tanto preserva al mismo de posibles ralladura, con el único
inconveniente de que en su composición química
tiene un elevado contenido de cobre, por lo tanto es susceptible
a ser atacado por los solventes, que a su vez pueden ser
inhibidos embebiendo el cepillo con aceite liviano después
de ser usado.
Solvente para cobre, es un
producto imprescindible para la limpieza del arma que disparan
proyectiles encamisados en cobre, removiendo los restos
de pólvora y cobre que en el caso del Pro-Shot, brinda
una protección anti herrumbre preventiva a corto
plazo.
Solvente para plomo y plástico,
se usa en las armas que disparan proyectiles desnudos (plomo)
y en escopetas que disparan municiones de plomo encapsulados
en tacos de plástico, removiendo rápidamente
los restos indeseables de estos materiales adheridos a los
caños.
Pasa trapos. Hay de "ojo"
y expansores. En general los de ojo, se usan para pasar
el "patch" embebido en solvente a través
del cañón. Los expansores se usan para la
limpieza de los restos de productos removidos por la acción
del cepillado y de los solventes. Es fundamental advertir
que por su forma y su diámetro próximo al
calibre, garantizan una adecuada fricción uniforme
entre el patch y las paredes del cañón, existiendo
papel absorbente y paño de algodón.
Aceite protectores, son los
utilizados luego de terminada la limpieza con los solventes
y secado el cañón, protegiendo el mismo con
un aceite liviano, que además de lubricar, confiere
características anti corrosivas y lubrica las partes
del arma que tiene movimiento. Para aceitar el cañón,
(si es que el arma no va a ser utilizada) se usa un cepillo
de algodón absorbente que transporta el aceite por
el interior del cañón. Antes de ser utilizada
un arma, se deberá secar adecuadamente el cañón.
Grasa lubricante, es un producto
de muy alta viscosidad (grasa liviana), con aditivos anti
corrosivos, principalmente aditivos anti fricción,
utilizadas en todas las partes del arma que tienen movimiento,
como las guías de correderas, espinas, ejes, etc.
debiendo ser utilizadas en muy poca cantidad, removiendo
con un trapo, los excedentes. Reduce notablemente la fricción
de las partes metálicas en contacto y movimiento
y por lo tanto suaviza y aliviana los accionamientos, especialmente
recomendada para armas de acero inoxidable.
Paño protector, es
de tela absorbente (franela de algodón), embebidos
en sustancias anti corrosivas y/o siliconadas, que se usa
para la limpieza y protección de la parte exterior
del arma, eliminando las improntas digitales, repele el
polvo y la humedad, etc. Es ideal para proteger cualquier
tipo de arma empavonada, tanto en su parte metálica,
como también sus culatas o cachas.
Paños para remoción
de plomo, de gran ayuda para la limpieza de las armas de
acero inoxidable exclusivamente. Ideal para revólveres
donde resulta difícil la remoción de los residuos
de pólvora y resto de plomo adheridos al frente del
tambor e interior de armadura. No debe ser usado en armas
pavonadas.
Sonda Luminosa, o una pequeña
linternita, es un elemento útil para quien quiera
verificar el estado de limpieza del cañón,
observando con toda claridad, la presencia de restos indeseables,
además de verificar el estado del cañón.