FORMAS
DE LIMPIAR UN ARMA Y PASOS A SEGUIR
La limpieza es sencilla y
debemos realizarla después de cada sesión
de tiro, aunque se haya disparado solo un cargador. Se requiere
una secuencia lógica para llevarla a cabo, verificando
primeramente que el arma esté descargada al iniciar
el proceso de limpieza. Cada tirador tiene su método,
pero el más común y especialmente para los
que se inician, sugeriría que sigan los pasos que
paso a describir.
En pistolas, quitar la corredera,
el perno guía, el resorte y el cañón,
de acuerdo con las características del arma. En revólveres
solo abrir el tambor.
Coloca en la baqueta un pasa
trapo de ojo y atravesar el mismo con un patch de papel
o un trozo de trapo de algodón. Mojar el patch en
el solvente adecuado en forma abundante, sin que "chorree".
Introduce en el cañón y recorre el mismo,
5 a 6 veces de ida y vuelta. Espera de 10 a 15 minutos para
que el solvente actúe químicamente sobre los
residuos de pólvora y restos de plomo o cobre.
Colocar en la baqueta, el
cepillo de bronce adecuado al calibre del arma, sumergirlo
en el solvente e introducirlo en el cañón,
efectuado aproximadamente de 8 a 10 pasadas de ida y vuelta.
Nunca trates de cambiar el sentido de movimiento de la baqueta,
caso contrario dañara definitivamente el cepillo
y si se trata de cepillos de acero inoxidable, hasta puedes
dañar el cañón.
Colocar ahora en la baqueta,
un pasa trapo expansor, ya que asegura un buen grado de
fricción entre el patch y el cañón,
permitiendo que el patch se desprenda a la salida del cañón
al finalizar su carrera de ida, llevando consigo los residuos
que se pretenden eliminar. En el caso de los patch que van
y vuelven por el interior del cañón, lo que
se logra es el desplazamiento de los residuos a lo largo
del cañón. Cambie tres o cuatro patch, siempre
secos, hasta que salga seco y limpio, del cañón.
Si se observa que el patch sale azul verdoso, o ennegrecido,
debe repetirse esta ultima operación tantas veces
como sea necesario. Es aquí donde la sonda luminosa
ofrece un servicio invalorable, verificando con absoluta
claridad el grado de limpieza del cañón.
Cabe acotar, que si no se
limpia del cañón del arma el aceite, antes
del tiro, el disparo podrá ser corto, por el aceite
existente en el mismo. Los líquidos no se comprimen
y frenan sensiblemente la velocidad del proyectil durante
el recorrido por el ánima.
Repasa la recámara
del cañón y limpieza de la acción.
Proseguir con la limpieza del cerrojo o corredera, resultando
de gran practicidad, el uso de los cepillos con mango, tanto
sea de nylon, bronce o inoxidable, según sea la rebeldía
del residuo, sobre todo en la cabeza del cerrojo o en el
respaldo y guía de la corredera, o frente e interior
de armadura, que es donde normalmente se deposita la mayor
suciedad, según se trate de rifle, pistola o revolver.
Previo al cepillado, es necesario mojar la superficie a
limpiar con solvente. Nunca se debe usar el cepillo inoxidable
para limpiar partes pavonadas del arma. Luego con un trapo
o patch humedecido en solvente, se repasan el almacén,
cargadores, etc.
Como paso siguiente, con varios
patch o con un trapo seco de algodón, se debe secar
y repasar todas las partes del arma. Luego se procede al
aceitado del interior del cañón (si es que
no lo vas a utilizar por un tiempo), utilizando un cepillo
de algodón, depositando en las paredes del cañón,
una fina y uniforme película protectora. También
es necesario aceitar con un trapo de algodón humedecido
en aceite, el resto de las partes metálicas del arma:
cerrojo, acción, eje extractor de vainas, etc.
Lubricar con aditivo anti
fricción, el accionamiento del mecanismo de disparo,
especialmente en armas de acero inoxidable. "Si se
dispone del conocimiento necesario", desarmar las partes
móviles para lubricar con una mínima proporción
de este producto, los pernos, espinos, rotantes, levas,
etc. y con una grasa liviana de alto rendimiento, las correderas
y las partes a las que se tiene acceso, reduciendo sencillamente
el arrastre y el desgaste de las partes móviles,
eliminando los excedentes.
Con un paño siliconado
se limpia las partes externas del arma, protegiéndolas
de la humedad, repelen el polvo y tiene una adherencia al
metal, superior al aceite, además sirve para repasar
la culata, aumentando su brillo y protegiéndola de
la humedad.
En el caso de los revólveres,
todos los alvéolos del tambor deben ser limpiados
como si se tratase de un pequeño cañón,
ya que en los mismos quedan adheridos residuos de pólvora
y restos de plomo o cobre según el proyectil que
se dispare.
Recuerde, que siempre es conveniente
quitar el aceite del cañón, antes de disparar
el arma. La fricción del proyectil en el cañón,
ejerce grandes presiones sobre las paredes del mismo, y
al haber una sustancia liquida entre medio, se pueden producir
fenómenos hidráulicos indeseables. Además,
un cañón aceitado, no tiene la misma respuesta
que un cañón seco y limpio, siendo estas las
condiciones normales de uso.
Para eliminar la oxidación,
corrosión o herrumbre causada por el contacto permanente
con el cuero, pólvora, humedad o por cualquier otro
motivo, primeramente se deberá untar toda la superficie
afectada, con un pedazo de estopa o trapo embebido en alguna
sustancia antioxidante o desoxidante o un aceite mineral
fino, del tipo 3 en 1 de Singer, frotando por toda la superficie
afectada y dejarle actuar por un mínimo de 24 horas.
Pasado ese periodo, se retira con un trapo de algodón
todo el exceso del aceite. Con la palma de la mano de hace
una bola con un trozo de "virulana" fina y se
la sumerge en una mezcla de 50% de kerosén y 50%
del aceite utilizado, y se lo pasa, con media presión,
sobre la superficie afectada, desprendiendo de esta forma,
los puntos de oxido, ablandados por la absorción
del aceite. Si con la primera repasada no dio los resultados
deseados, puede repetir nuevamente el proceso, sin insistir
mucho con la presión de la virulana, para no afectar
el empavonado o niquelado del arma. El mismo procedimiento
puede efectuarse sobre caños oxidados.
Un arma es para toda la vida,
por lo tanto existen algunas normas elementales para el
cuidado de las mismas, como ser el de limpiarlas siempre
que se haya disparado, mantenerlas lubricadas. Si es que
se va a guardar por un tiempo prolongado, pasarle por su
interior y exterior vaselina en pasta, grasa o aceite fino,
aunque la primera es de fácil remoción para
cuando vuelva a usarla y la ultima tiende a secarse con
el tiempo y por ultimo, guardarlas en lugares secos y evitar
los golpes y caídas.